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Cataratas

¿Se pueden tener cataratas antes de los 60 años?

25 de octubre de 202612 min de lectura

Sí, se pueden tener cataratas antes de los 60 años, y verlas a los 40 o a los 50 no es excepcional. Cuando aparecen antes de los 55 o 60 años hablamos de catarata presenil, y lo primero es buscar una causa: diabetes, corticoides prolongados por casi cualquier vía (orales, inhalados, en colirio o inyectados), miopía alta, un golpe antiguo, una inflamación ocular o una cirugía previa. La operación es la misma técnica que en una persona mayor, con dos diferencias que el Dr. Cosme Lavín Dapena, oftalmólogo y Director Médico de la Clínica Oftalmológica Dapena Lavín, en Madrid, explica antes de operar. La primera es el riesgo de desprendimiento de retina tras la cirugía, mayor cuanto más joven y más miope es el ojo; la segunda, la pérdida de la acomodación, porque la lente que sustituye al cristalino no enfoca de lejos a cerca.

¿Es raro tener cataratas antes de los 60 años?

Raro no es la palabra. La edad sigue siendo el principal factor de riesgo, pero en la cohorte sueca de Thylefors (2022), con 58 624 cirugías de catarata en Skåne entre 2015 y 2017, 3 281 se hicieron en menores de 60 años. A esa catarata la llamamos presenil; el límite varía según los autores (la serie de Yu, de 2021, usó los 55 años). La congénita y la infantil son otra enfermedad y quedan fuera de este artículo.

¿Por qué aparece una catarata antes de tiempo?

En la serie de Yu (2021), con 302 ojos operados antes de los 55 años, casi la mitad tenían miopía alta (47,0 %) y más de una cuarta parte, diabetes (26,8 %). Otras series repiten esas dos causas, los corticoides, la atopia, el tabaco y la hipertensión, y a menudo no se encuentra ninguna (Yu 2021). Entonces se considera idiopática, pero antes hay que buscar en cinco familias:

  • Metabólicas. Diabetes, hipertensión arterial, obesidad y síndrome metabólico (Miller 2022); la diabetes pesa más cuanto más joven es el paciente (Fujimori 2026).
  • Medicamentos, sobre todo corticoides. Por vía oral o inhalada de forma prolongada, en colirio o en inyecciones perioculares e intravítreas se asocian a catarata, típicamente subcapsular posterior; los nasales no muestran una asociación significativa (Miller 2022).
  • Oculares. Miopía, traumatismo, vitrectomía previa, uveítis y retinosis pigmentaria (Miller 2022); pseudoexfoliación y tumores intraoculares (Chen 2025).
  • Sistémicas y genéticas. Hipocalcemia, hipertiroidismo y síndromes como el de Marfan y el de Down (Chen 2025); la enfermedad renal crónica, asociada en estudios de población a una catarata más temprana; y el frotamiento ocular crónico de la dermatitis atópica, un factor posible cuya evidencia otros autores discuten (Chen 2025).
  • Hábitos y exposición. El tabaco tiene una relación dosis-respuesta con la catarata nuclear y dejarlo reduce el riesgo (Miller 2022); alcohol en exceso y cabinas de bronceado (Chen 2025); radiación ultravioleta B y radiación ionizante, esta última incluso a dosis bajas (Miller 2022).

¿Qué hay que estudiar cuando la catarata aparece antes de los 60?

  • Historia clínica dirigida. Corticoides por todas las vías; diabetes; dermatitis y frotamiento de los ojos; golpes; radiación; cirugías oculares previas; tabaco y alcohol.
  • Tipo de catarata. Una subcapsular posterior en una persona joven apunta a corticoides o diabetes (Miller 2022); una nuclear precoz, al tabaco o la miopía alta; un cristalino desplazado, a un traumatismo o un síndrome de Marfan.
  • Biometría con longitud axial. Calcula la lente y mide el riesgo retiniano: en la cohorte sueca, los ojos que se desprendieron tras la cirugía medían de media 25,13 mm, frente a 23,73 mm en el conjunto (Thylefors 2022).
  • Presión intraocular. Una subcapsular posterior con presión alta hace sospechar corticoides no declarados o un glaucoma sin diagnosticar.
  • Fondo de ojo dilatado con periferia. Degeneración en empalizada, agujeros, desgarros y si el vítreo sigue adherido, dato que pesa en el riesgo posterior (Kim 2025, guía de la Academia Americana de Oftalmología, AAO).
  • Analítica razonable. Glucemia o hemoglobina glicosilada y tensión arterial en todos; calcio, TSH y función renal cuando la historia lo indique (Chen 2025; Yu 2021).

¿Qué cambia en la cirugía cuando el paciente es joven?

La técnica es la misma: facoemulsificación e implante de una lente intraocular en el saco capsular. Lo que cambia es el ojo (vítreo a menudo adherido, con frecuencia más largo, décadas por delante con la lente) y, con él, el razonamiento y la vigilancia.

El desprendimiento de retina: cómo ponderamos el riesgo

Es la diferencia que más pesa: el desprendimiento de retina tras la cirugía es poco frecuente, pero crece cuanto más joven es el paciente, aunque incluso antes de los 60 años la gran mayoría de los ojos no se desprende (Thylefors 2022):

Desprendimiento de retina tras cirugía de catarata según la edad (Thylefors 2022: Skåne, Suecia, 58 624 ojos operados entre 2015 y 2017). Acumulado: ojos desprendidos en todo el seguimiento (tabla 2). Anual: equivalente aproximado del resumen de los autores.
Edad en la cirugíaOjos operadosAcumulado (seguimiento medio de 4,67 años)Equivalente anual aproximado
Menos de 60 años3 28180 (2,40 %)alrededor del 0,50 %
De 60 a 75 años26 320170 (0,65 %)alrededor del 0,14 %
75 años o más29 02348 (0,17 %)alrededor del 0,04 %

Por qué ocurre. La clave es el vítreo, el gel que rellena el ojo. Con la edad se despega de la retina de forma natural (desprendimiento posterior de vítreo, benigno en sí mismo); en el ojo mayor ya suele haber ocurrido y en el joven es más probable que siga adherido al operarse (Qureshi 2020). Retirar el cristalino adelanta ese despegue: en un estudio de 5 años con ecografía que recoge la guía de la AAO, la mayoría de los ojos que no lo tenían lo desarrollaron después, con una mediana de unos 7 meses, y al separarse el vítreo puede tirar de la retina y romperla (Kim 2025). Que el vítreo adherido eleve el riesgo, sobre todo en ojos miopes o con empalizada, es una deducción razonable, no una demostración.

Qué lo multiplica.

  • Longitud axial (miopía). En los menores de 60 años de la cohorte sueca se desprendió durante el seguimiento (media de 4,67 años) el 0,28 % de los ojos de menos de 23 mm (2 de 704), el 1,24 % de los de 23 a 25 mm (21 de 1 698) y el 6,4 % de los de 25 mm o más (57 de 880) (Thylefors 2022).
  • Ser varón. El 68,8 % de los desprendimientos suecos ocurrió en hombres, que eran solo el 41,6 % de los ojos operados. Varón menor de 60 años con 25 mm o más: 9,46 % en ese mismo seguimiento (44 de 465); incluso en ese grupo, 9 de cada 10 ojos no se desprendieron (Thylefors 2022).
  • Degeneración en empalizada. Fue el factor que más multiplicó el riesgo en el registro IRIS de Estados Unidos (odds ratio 10,53; Morano 2023).
  • Rotura de la cápsula posterior en la cirugía. En la serie de Petousis (2016), con 18 065 ojos, la rotura con pérdida de vítreo multiplicó el riesgo por 12,8 frente a la cápsula intacta; es el factor intraoperatorio de más peso (Qureshi 2020).

Qué hacemos.

  • Explorar la periferia de la retina dilatada antes de operar y anotar el estado del vítreo (Kim 2025).
  • Cuidar la cápsula posterior durante la cirugía.
  • Informarte con las cifras de tu caso, no con la media.
  • Vigilar más de cerca los dos primeros años, cuando ocurre la mayoría de los desprendimientos (80,9 % en el primer año, Kim 2019), aunque el riesgo sigue elevado más de una década (Qureshi 2020).
  • Hacer la capsulotomía YAG, si hace falta, con criterio.

Qué no está demostrado. El láser preventivo: la guía de la AAO de 2025 no encuentra evidencia suficiente para recomendar tratar las roturas asintomáticas de quien va a operarse, ni evidencia de nivel I para el láser sobre la empalizada antes de una cirugía del segmento anterior (Kim 2025). No está desaconsejado, y los desgarros sintomáticos sí se tratan, pero muchas roturas que acaban en desprendimiento aparecen en zonas que parecían normales: tratar lo visible no garantiza evitarlo.

La opacificación de la cápsula posterior y la capsulotomía YAG

Meses o años después, la cápsula que sostiene la lente puede opacificarse; es más frecuente en el paciente joven (Miller 2022) y se trata con una capsulotomía con láser YAG en consulta. Sobre si ese láser aumenta el riesgo de desprendimiento, la evidencia no es unánime. La guía de la AAO recoge estudios, en buena parte antiguos, que lo asocian a un riesgo unas cuatro veces mayor, sobre todo en miopes, y uno que sugiere que con la cápsula íntegra podría no aumentarlo (Kim 2025). Las series modernas de facoemulsificación no hallan una asociación clara, con cautela en miopes altos (Qureshi 2020). Por eso la capsulotomía se hace cuando la opacidad limita la visión, nunca de forma preventiva (Miller 2022).

La acomodación y la elección de la lente intraocular

La acomodación, la capacidad del cristalino de enfocar de cerca, se pierde con la edad: es la vista cansada. Entre los 40 y los 50 años se conserva una parte; pasados los 50 queda muy poca (Anderson 2008). La lente intraocular no acomoda: la monofocal enfoca a una distancia, habitualmente lejos, y obliga a usar gafas de cerca; las trifocales y las de foco extendido reparten la luz en varios focos para depender menos de las gafas, a costa de algunos halos nocturnos. Por eso el plan refractivo se decide antes, acordando a qué distancias quieres ver sin gafas y qué limitaciones tiene cada opción, como recomienda la guía de la AAO (Miller 2022). En el joven la decisión pesa más, porque vivirá décadas con la lente, y una lente difractiva suele desaconsejarse si la mácula o el campo visual están dañados. Más en lentes intraoculares premium: trifocales y EDOF.

Expectativas: es cirugía intraocular

Es una cirugía dentro del ojo, en quirófano, con sus riesgos, su estudio previo y su seguimiento, aunque se haga sin ingreso en la mayoría de los casos; no es un trámite. Se opera cuando la catarata te limita, bien informado, y en los pacientes de mayor riesgo el momento se sopesa con calma, sobre todo si la única indicación es la graduación (Thylefors 2022).

Catarata, corticoides y glaucoma: lo que comparten

  • Los corticoides hacen dos cosas a la vez. Favorecen la catarata subcapsular posterior y, en quienes responden a ellos, suben la presión intraocular, más a menudo en jóvenes y miopes altos; la subida suele revertir al retirarlos, pero mantenida sin detectarse puede dañar el nervio óptico (Miller 2022). El tratamiento no se abandona por cuenta propia: se habla con quien lo prescribe. Más en tratamiento del glaucoma.
  • La cirugía filtrante del glaucoma adelanta la catarata. En el ensayo AGIS, en adultos con glaucoma avanzado, la trabeculectomía aumentó el riesgo relativo de catarata en torno a un 78 % tras ajustar por edad y diabetes (AGIS 2001); en el CIGTS, los operados de entrada necesitaron la extracción de la catarata con más frecuencia que los tratados con colirios (Lichter 2001; Musch 2006). No es motivo para rechazar una cirugía de glaucoma necesaria, sí para planificar una pensando en la otra. Más en cirugía de glaucoma.
  • La miopía alta es el factor común. Aumenta el riesgo de catarata precoz (Yu 2021), de glaucoma de ángulo abierto y de desprendimiento de retina (Thylefors 2022): un miope alto de 50 años con catarata merece estudiar las tres cosas. Dato tranquilizador: en la cohorte sueca, el glaucoma, la diabetes y la pseudoexfoliación no se asociaron a más desprendimientos tras la cirugía (Thylefors 2022).

¿Y si ya he tenido un desprendimiento de retina?

Una catarata tras un desprendimiento de retina reparado es frecuente en el paciente joven: la cirugía del desprendimiento, sobre todo la vitrectomía, adelanta la catarata, y el riesgo de que la retina vuelva a desprenderse es mayor que en quien nunca lo ha tenido (Mesfin 2026). En 1 222 pacientes con un desprendimiento reparado y cirugía de catarata posterior (base TriNetX, Mesfin 2026), la retina volvió a desprenderse, en un seguimiento medio de 6,6 a 10,1 años según el grupo de edad, en el 8,5 % de los no miopes, el 9,5 % de los miopes y el 15,6 % de los miopes altos, diferencia no significativa (p = 0,36) con solo 32 miopes altos. La edad sí lo fue (p = 0,003): de 18 a 35 años la incidencia de re-desprendimiento fue la mayor (5,26 % en el primer mes y 7,02 % acumulado a los 3 y a los 12 meses) y bajaba en cada grupo de edad posterior. Por eso vigilamos de cerca al joven con un desprendimiento previo, coordinados con su cirujano de retina: no impide operarse, obliga a planificarlo.

¿Qué señales de alarma hay que vigilar después de operarse?

La mayoría de los desprendimientos aparecen en los dos primeros años (80,9 % en el primer año en la cohorte coreana, Kim 2019; tiempo medio de 667 días en la sueca, Thylefors 2022), pero el riesgo no desaparece después (Qureshi 2020). En esos dos años, tras una capsulotomía YAG o en cualquier otro momento, acude con urgencia a un oftalmólogo si notas destellos de luz, una lluvia de puntos o moscas volantes nuevas, una sombra o cortina en el campo visual o una pérdida de visión. A menudo es solo un desprendimiento de vítreo sin rotura, pero eso lo descarta únicamente el fondo de ojo dilatado, y tratar un desgarro a tiempo suele mejorar el resultado (Kim 2025). Más en moscas volantes: cuándo preocuparse y en retina.

Cómo lo hacemos en la Clínica Oftalmológica Dapena Lavín

La consulta está en el Paseo del Pintor Rosales 26, 28008 Madrid, en la clínica que fundó la Dra. Dapena en 1984 y que dirige el Dr. Cosme Lavín Dapena, nº colegiado 2808/38985. En un paciente de menos de 60 años el estudio previo incluye todo lo descrito, y con esos datos decidimos juntos la lente y el momento de operar. La cirugía la realiza el Dr. Lavín en quirófano hospitalario, en la Clínica Real Visión o en el Hospital Ruber Internacional. Cita en citas.institutooftalmologico.net, en el +34 915 423 684 o por WhatsApp en el 675 753 449. Más en cirugía de cataratas en Madrid y en drlavin.es.

Bibliografía

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Este artículo es informativo y no sustituye una valoración individual. Si te han diagnosticado una catarata antes de los 60 años, o sospechas que la tienes, pide una revisión completa con un oftalmólogo: el estudio de la causa y la planificación de la cirugía dependen de las características de tu ojo y de tu historia clínica.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden tener cataratas a los 40 o 50 años?

Sí. La catarata es sobre todo una enfermedad de la edad, pero aparece también en personas de 40 y 50 años: en la cohorte sueca de Thylefors (2022), 3 281 de las 58 624 cirugías de catarata se hicieron en menores de 60 años. Se llama catarata presenil y, a diferencia de la del mayor, obliga a buscar una causa: diabetes, corticoides, miopía alta, un traumatismo, una inflamación o una cirugía ocular previa. La congénita y la infantil son otra enfermedad.

¿Por qué me ha salido una catarata tan joven?

Las causas más frecuentes son la diabetes, la miopía alta, los corticoides prolongados por casi cualquier vía (oral, inhalada, en colirio o inyectados), un golpe antiguo, una uveítis o una vitrectomía previa; también pesan el tabaco, la dermatitis atópica con frotamiento de los ojos y la radiación. En la serie de Yu (2021), casi la mitad de los ojos operados antes de los 55 años tenían miopía alta y más de una cuarta parte, diabetes. En una parte de los casos no se encuentra causa, pero antes hay que buscarla.

¿Qué pruebas me van a pedir?

Una historia clínica dirigida (medicamentos, diabetes, golpes, cirugías, tabaco), la exploración del tipo de catarata, la presión intraocular, la biometría con longitud axial para calcular la lente y medir el riesgo retiniano, y un fondo de ojo con la pupila dilatada que revise la periferia de la retina y el estado del vítreo. En la analítica, glucemia o hemoglobina glicosilada y tensión arterial; calcio, hormona tiroidea y función renal solo cuando la historia lo sugiera.

¿Es más arriesgada la operación de cataratas si soy joven?

La técnica es la misma y la mayoría de las operaciones transcurren sin complicaciones. Lo que cambia es el perfil de riesgo: el desprendimiento de retina tras la cirugía es más frecuente cuanto más joven y más miope es el ojo, y la lente intraocular no acomoda, así que hay que decidir antes cómo quieres ver de cerca. Es una cirugía intraocular, con su estudio previo y su seguimiento; con un ojo bien estudiado, el riesgo se conoce y se vigila.

¿Cuál es el riesgo de desprendimiento de retina después de operarme de cataratas?

Depende sobre todo de la edad, la longitud del ojo y el sexo. En la cohorte sueca de Thylefors (2022), con un seguimiento medio de 4,67 años, se desprendió el 2,40 % de los ojos operados antes de los 60 años, el 0,65 % entre los 60 y los 75 y el 0,17 % a partir de los 75. En menores de 60 años con un ojo de 25 mm o más, la cifra sube al 6,4 %. La mayoría de los casos aparece en los dos primeros años.

¿Hay que quedarse ingresado para operarse de cataratas?

Habitualmente no. La cirugía de catarata suele hacerse con anestesia local, en quirófano, y el paciente vuelve a casa el mismo día con su tratamiento y una revisión programada. En algunos casos el equipo puede decidir una observación más prolongada o un ingreso por motivos médicos o personales: otras enfermedades, un ojo con un riesgo especial, la distancia al domicilio o la necesidad de apoyo. Es una decisión individual que se toma con el paciente antes de la cirugía.

¿Voy a necesitar gafas después?

Depende de la lente que se implante y de lo que acordemos antes. Un cristalino joven conserva parte del enfoque de cerca (sobre todo entre los 40 y los 50 años) y la lente intraocular no acomoda: una lente monofocal te dará buena visión a una distancia, normalmente de lejos, y necesitarás gafas para leer; la monovisión o una lente trifocal o de foco extendido reducen esa dependencia a costa de algunos halos nocturnos (Miller 2022). En el paciente joven esta decisión pesa más, porque vivirá décadas con la lente.

¿Conviene esperar o operar pronto?

Se opera cuando la catarata limita tu vida o la visión que necesitas para trabajar, conducir o leer, o cuando hay otro motivo médico, por ejemplo una catarata que impide explorar o tratar la retina o el glaucoma. No hace falta esperar a que «madure», y tampoco conviene operar una catarata que no molesta. En los ojos con mayor riesgo de desprendimiento, el momento se sopesa con calma, sobre todo si la única indicación es la graduación (Thylefors 2022).

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